Articulo #30
El milagro agroexportador chileno y sus desafíos inmediatos
DICIEMBRE DEL 2020
No se crea que a todos les fue bien a la primera, otros quedamos en el camino, y han debido enfrentar sequías, heladas, cambio en los gustos de los consumidores, bioterrorismo, entre otros. Y, por último, la constitución de una red logística eficiente y operativa; no se piense que llevar un racimo de uvas, desde Huasco a Tokio, y que llegue en excelentes condiciones para su consumo, es cosa fácil. Si bien el sector agroexportador chileno es muy amplio, la “guinda de la torta” es el sector frutícola, exportador de productos frescos. En la temporada 2019, el sector exportó productos por un valor total de US$ 16.865,5MM, de los cuales US$ 10.391,4 MM corresponden a productos agrícolas, US$ 1.458,6 MM a pecuarios y US$ 5,015,4 MM a forestales. El valor exportado de frutales frescos y secos fue de US$ 5.172,9 MM, esto es prácticamente el 50% de las exportaciones agrícolas. Entre los aspectos estratégicos que explican estos fenómenos destacan: La expansión significativa de la superficie de frutales, que eran conocidos en el país debido a la apertura de mercados, creció muy rápidamente.
Con la última información disponible (2018 a 2020) Destacan en este caso la Vid de mesa (45.490 has), manzanas rojas y verdes (32.314 has), Paltas (30.143 has), Cerezas (39.645 has), Ciruelo europeo y japonés (17.110 has), Nogales (43.208), Cítricos (22.160 has). Además de Duraznos, Nectarinos, Peras, Frambuesas y Moras. En síntesis, a fines de la década de los ochenta había 86 mil hectáreas de frutales y en la actualidad esta cifra asciende a 344.282 has. La incorporación de nuevas especies de frutales mayores y menores que, en el país eran desconocidas, entre esta destacan, el Kiwi con 7.500 has. Además, se han sumado el Kiwi baby y gold; el Avellano europeo con 24.430 has; y el Arándano americano con 18.375 has. También, pero con menor superficie, aparecen el Peral asiático y el Castaño europeo. La utilización de nuevas variedades, las que además cambian más rápido de lo que los fruticultores desearían, como lo que acaba de ocurrir con la uva de mesa. Entre las nuevas están: Ivory®, Timpson®, Allison® y Timco®, en tanto que van de salida Thomson seedless, Red globe, etc.
En manzanas, las viejas Richard Delicius han dado lugar a Lady Gala, Fuji y Pink lady. Curiosamente en paltas la variedad Hass sigue siendo la reina. En nogales Chandler y Serr entre las más destacadas. Y la lista suma y sigue para las restantes especies. El riego tecnificado -o presurizado para ser exactos-, ha sido un salto crucial en el desarrollo de la fruticultura porque permite un riego más eficiente y posibilita la fertirrigación. Del total de superficie de riego de Chile que son del orden de 1,2 millones de has, de este total 800 mil has son de riego gravitacional y 400 mil has de riego tecnificado. Unos 250 mil has son de microrregión (goteo, micro jet, microaspersión) por lo tanto, gran parte de esta superficie es de frutales.
Un cambio radical de la arquitectura de plantación, reduciendo la relación tejido productivo y tejido estructural, lo que ha provocado un aumento significativo de los rendimientos físicos por unidad de superficie. Esto se conoce como fruticultura de alta densidad. Pero este milagro, ahora entra en fase dos y esto representa algunos desafíos: En la actualidad, agua y energía son sinónimos. Las ERNC deben entrar con fuerza en el agro, especialmente solar (fotovoltaica y termosolar). Muy probablemente con el tiempo, esto derive en un proceso de desalación para la zona centro norte. El tema ambiental y la sostenibilidad son ineludibles. Esto implica revisar el grado de destrucción y degradación de los RRNN, suelo, agua y bosques.