Articulo #114
Los avatares de la gastronomía chilena. Parte I
JUNIO DEL 2021
Con él, recorreremos algunos hitos de los comienzos de nuestra gastronomía “criolla” y descubriremos algunos detalles poco recordados, pero que se han mantenido e incluso reverdecido en las nuevas generaciones de comensales y cocineros, lo que indudablemente nos llama a reflexionar y reencontrarnos con ese origen, con una mirada sociológica más que histórica y entender, una vez más, que la gastronomía depende de factores culturales y fusiones cada vez más intensas entre los productos de diferentes partes del mundo, por lo que los alimentos producidos y cocinados en todas partes se hacen más comunes y accesibles.
De esta manera, Eugenio Pereira Salas establece tres fuentes de la cocina chilena: los aportes de los pueblos originarios, los aportes de la conquista española y los aportes más tardíos de otras influencias europeas. Intentaremos incorporar, por nuestra parte, además otras influencias más recientes.
Indudablemente lo que él denomina “la cocina hispano-aborigen” es el meollo del asunto. En su descripción hace un detallado recuento de las múltiples relaciones entrecruzadas de “naturales” y “conquistadores” en la búsqueda de su sustento, reconociendo también sus sufrimientos, sacrificios y dudas, de dos culturas antagónicas que, sin embargo, deben sobrevivir, no sin sobresaltos.
Lo interesante en este tema, es que, a pesar de todo, se logra una fusión cultural alimenticia, que termina cambiando irreductiblemente el panorama alimentario de ambas culturas.
Lo interesante en este tema, es que, a pesar de todo, se logra una fusión cultural alimenticia, que termina cambiando irreductiblemente el panorama alimentario de ambas culturas.
Saberes culinarios y alimenticios
En esta primera fase se produce un intercambio de productos y saberes culinarios y alimenticios que funden ambas culturas. La nativa, con sus productos característicos en América, con todas sus variedades como: el maíz, el tomate, la papa, el camote, a lo que debemos agregar la palta, la chirimoya, la lúcuma. En Chile, también, otros productos como el algarrobo, la quínoa, el zapallo, el cochayuyo, el ulte, y lo que Pereira llama “La trilogía más importante”: el maíz, la papa y el purutu o frijol, debido a que fue la base de la primaria alimentación de los españoles. Por otro lado, los conquistadores trajeron consigo otros productos y costumbres que luego se extendieron, tales como el pescado seco (aunque en América andina existía el charqui) el tocino de cerdo, las aves de corral, la carne de vacuno y equina y lo mas difundido, el trigo, las legumbres como las lentejas, habas, cebada, avena, centeno, hortalizas como: lechugas, col, rábanos, espinacas, espárragos y zanahorias.
Fuentes:
- Eugenio Pereira Salas: Apuntes Para la Historia de la Cocina Chilena. Editorial Universitaria. Chile 1977.
- Rafael Sagredo y Cristian Gazmuri compiladores. Historia de la Vida Privada en Chile Tradicional De la Conquista a 1840. Aguilar Chilena de Ediciones S.A. 2005.
Fuentes:
- Eugenio Pereira Salas: Apuntes Para la Historia de la Cocina Chilena. Editorial Universitaria. Chile 1977.
- Rafael Sagredo y Cristian Gazmuri compiladores. Historia de la Vida Privada en Chile Tradicional De la Conquista a 1840. Aguilar Chilena de Ediciones S.A. 2005.